Ocho respuestas sobre tasar, vender y desmontar

Cómo se pone precio a una máquina parada, en qué se diferencian las dos cifras, qué pasa sin papeles, qué no tiene mercado, plazos reales y aval.

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Ocho preguntas de quien cierra una nave con maquinaria dentro

Estas son las ocho preguntas que nos hacen de verdad los titulares de nave y de taller de esta comarca, y no las que Google sugiere para vaciados domésticos: cómo se pone precio a una máquina parada, en qué se diferencia el valor de tasación del valor de venta rápida, por qué el comprador quiere verla arrancar, qué pasa si la máquina no tiene papeles, qué se hace con lo que no tiene mercado, si somos gestor autorizado, cuánto se tarda en subir desde la base y qué hace falta para que la propiedad libere el aval.

El desarrollo completo del trabajo lo tienes en servicios. Y si tu duda no está aquí, escríbenos: contestamos también lo que no sabemos.

¿Cómo se le pone precio a una máquina que lleva meses parada?

No se mira el tamaño ni lo que costó nueva: se mira lo que hoy pide el mercado por un equipo comparable. El punto de partida es la placa de características, porque fabricante, modelo, número de serie y año permiten localizar equipos equivalentes que se están ofreciendo en este momento y ver a cuánto se anuncian. A partir de ahí se corrige por lo que diferencia una máquina de otra: horas o ciclos acumulados, estado de los elementos de desgaste, si el control es reciente o está descatalogado, si conserva cuadro propio, si tiene el utillaje y los accesorios de serie y, sobre todo, si arranca. Una máquina que se puede ver funcionando y otra idéntica que nadie ha encendido en dos años no valen lo mismo, ni de lejos, aunque en el papel sean el mismo modelo.

¿Qué diferencia hay entre el valor de tasación y lo que voy a cobrar?

Bastante, y es la conversación más honesta que podemos tener contigo. El valor de tasación es lo que un equipo puede alcanzar si hay tiempo: se prepara, se anuncia, se enseña funcionando y se espera al comprador que precisamente busca eso, lo que puede llevar semanas o meses. El valor de venta rápida es lo que se obtiene cuando hay una fecha de entrega encima y la máquina tiene que salir sí o sí, así que el comprador sabe que tiene la posición fuerte. Entre una cifra y otra puede haber una diferencia muy notable. Por eso te damos las dos y te decimos cuál es realista con tu calendario, en lugar de enseñarte la alta para captar el encargo y liquidarte después con la baja.

¿Por qué insistís en no desmontar antes de encontrar comprador?

Porque el orden habitual del oficio destruye valor. Un comprador profesional de maquinaria de ocasión quiere entrar en la nave, ver el equipo conectado, oírlo trabajar, comprobar movimientos y revisar el cuadro antes de poner dinero encima. Ese mismo equipo desmontado y apilado sobre palés se convierte en una incógnita: nadie sabe si funciona, si falta algo o si se dañó al sacarlo, y el precio se desploma o directamente desaparece el interés. Además, el desmontaje bien hecho es distinto según quién se lleve la máquina: si va entera sobre plataforma, si va por conjuntos numerados o si se achatarra. Decidir eso antes evita cortar lo que no había que cortar.

¿Y si la máquina no tiene manual, esquemas ni documentación?

Se vende igual, pero peor y más barata, así que merece la pena buscarla antes de tirar nada. Un comprador que recibe la máquina con su manual, su esquema eléctrico, su declaración de conformidad y su marcado visible puede ponerla a producir sin rehacer papeles ni contratar a nadie para que la revise de cero. Sin esa carpeta, el comprador asume un riesgo y lo descuenta del precio, y algunos profesionales directamente no compran. Durante el vaciado dedicamos tiempo a rastrear esa documentación: suele estar en la oficina de la nave, en un archivador del taller o en poder de quien llevaba el mantenimiento. Es de las gestiones que más rentabilidad dan por hora invertida.

¿Qué pasa con todo lo que no tiene mercado de ocasión?

Sale por peso y por familias, con la misma disciplina que los activos. Los equipos muy antiguos sin recambio disponible, los fabricados a medida para un proceso que ya no existe, los incompletos y los que llevan años a la intemperie no tienen comprador realista y conviene decirlo pronto en lugar de mantener una esperanza que retrasa el cierre. Ese material se separa antes de cargar, porque el férrico, el inoxidable, el aluminio, el cobre de instalación y el cable no cotizan igual y mezclarlos siempre juega en contra del cliente. Cada corriente se entrega a planta o a gestor inscrito y vuelve con su justificante de recepción, que es lo que después forma parte de tu expediente.

¿Sois gestor de residuos acreditado?

No, y preferimos aclararlo antes de que nadie lo dé por hecho. Somos la empresa que vacía, tasa, desmonta, clasifica, carga y documenta. Las corrientes que salen del inmueble se entregan a plantas de tratamiento y a gestores inscritos, y volvemos con el justificante de recepción de cada una. Los residuos con etiqueta de peligrosidad que aparecen en una nave de fabricación, que son bastantes —aceites usados, taladrinas, disolventes, baterías, envases con resto de producto y fondos de depósito—, se identifican, se aíslan y se derivan a empresas acreditadas para ese tratamiento concreto. Contarlo así nos ha costado algún encargo frente a quien se presenta como gestor sin serlo, pero es la única versión que aguanta cuando alguien pide los papeles al final.

¿Cuánto tardáis en subir hasta Tàrrega o Cervera?

La base operativa está en Barcelona, a unos ciento cincuenta kilómetros por la A-2, así que trabajamos con agenda y no con avisos inmediatos. La visita se acuerda con día y hora, normalmente dentro de la misma semana o la siguiente según la carga de trabajo, y de ella salen la ficha de equipos y la tasación. La ejecución se planifica con fecha de inicio y de fin, coordinando accesos y horarios con el polígono. Si hay maquinaria que se va a vender, el calendario incluye además el tiempo de enseñarla a los interesados, que es un tramo que no conviene comprimir. No prometemos llegadas exprés: preferimos comprometer un día concreto y estar allí ese día.

¿Qué necesito para que me liberen el aval o la fianza?

Lo que la otra parte suele pedir es fácil de enumerar y difícil de reunir después: el inventario de lo que había con el destino de cada cosa, un reportaje fotográfico del antes y del después, el justificante de entrega de cada corriente con su código y la planta o el gestor que la recibió, la constancia de que los residuos peligrosos fueron a empresa acreditada, la prueba de que la solera quedó repuesta donde estuvieron las bancadas y los pernos y de que los fosos se cerraron, y un acta firmada con la fecha y el estado en que se entrega. Todo eso se genera mientras se trabaja, no se reconstruye al terminar. Sin ese conjunto, la conversación sobre la garantía depositada se convierte en la palabra de uno contra la del otro.

¿Tu equipo no encaja en ninguna de las ocho?

Ninguna nave que cierra es idéntica a otra, porque lo que cambia no es la superficie sino qué se fabricaba dentro, con qué máquinas y en qué estado quedaron el último día. Cuéntanos el tuyo y te decimos con franqueza qué tiene salida, qué no la tiene y en qué orden conviene hacer las cosas desde aquí. Escríbenos desde contacto y acordamos día y hora para la visita.

¿Tienes una máquina parada dentro y no sabes lo que vale?

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